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P. Mario Borgonovo
“Pido perdón a todos...
Los quiero mucho a todos...
Los bendigo a todos...
Me siento muy agradecido de todos...”
(P. Mario Borgonovo)
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Apreciados hermanos salesianos:

“De todas las Reglas obsérvese sobre todo las prácticas de piedad y de éstas, como recuerdo especial, deseo que se introduzca y se haga bien cuanto se refiere al ejercicio de la buena muerte. Puedo aseguraros que quien hace bien este ejercicio mensual, puede estar tranquilo en cuanto a la salvación de su alma y seguro de caminar siempre por la verdadera senda de la propia vocación”. (Memorias Biográficas = MB, XII, 401).

Esta máxima de Don Bosco guió la vida del Sac. Mario Borgonovo Borgonovo en la tarea cotidiana de programar la propia santidad y la de aquellos que le habían sido confiados. Quienes tuvimos la suerte de convivir con él en las etapas de formación, sobre todo, en el Aspirantado, prenoviciado y en el noviciado o tenerlo como superior, como amigo o como hermano, percibimos que el tema del “ejercicio de la buena muerte” era recurrente es sus exposiciones, formaba parte de su espiritualidad. Era muy común escucharle decir otra frase que Don Bosco en una ocasión dijo a Don Francisco Giacomelli: “Si el oratorio marcha bien, debo atribuirlo especialmente al ejercicio de la buena muerte” (MB, IV, 523). Era un hombre con un celo extraordinario por el oratorio. Estaba convencido de que el oratorio es una realidad donde ha de reinar un clima la familiaridad que motive al joven a cultivar la propia santidad, alimentada ésta por los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía.

Falleció a los 88 años de edad, 63 años de vida religiosa salesiana y 54 de sacerdocio, a las 6:53 PM del domingo 25 de septiembre de 2005, a consecuencia de un derrame cerebral. Se encontraba en el Hogar de Ancianos “Divina Providencia” de San Juan, Puerto Rico, atendido por las Hermanitas de los Ancianitos Desamparados, víctima del Alzheimer.

En la madrugada del lunes 26 de septiembre fue trasladado a la Funeraria Cardona , en Villa Palmera, Puerto Rico, donde estuvo hasta el martes 27 de septiembre, en horas de la tarde del mismo día fue llevado a la Comunidad Salesiana de Orocovis, Puerto Rico. Los parroquianos lo recibieron con canciones y flores. Los restos mortales estuvieron expuesto en la iglesia parroquial, San Juan Bautista, hasta el jueves 28 de septiembre para la misa del funeral a las 10:00 AM en la parroquia antes mencionada. Presidió la Eucaristía el P. José Pastor Ramírez, inspector y concelebraron un gran número de salesianos de la Delegación de Puerto Rico y de la República Dominicana. Estuvieron también presentes Cooperadores, Salesianas y demás miembros de la Familia Salesiana de las obras salesianas de Puerto Rico, jóvenes de los Hogares Crea, con quienes trabajó por muchos años y fieles de la comunidad parroquial.

Terminada la Eucaristía , se procedió al traslado de los restos mortales del P. Mario al panteón salesiano, en el camposanto “Porta Coeli” de Bayamón, Puerto Rico. Estando en el cementerio el P. Juan Linares, ex inspector, realizó el responso de lugar y el P. Wilfredo Calderon, Delegado de Puerto Rico, agradeció a los presentes su participación en el cementerio.

Datos biográficos

Orígenes

El P. Mario Borgonovo nació el día 2 de diciembre de 1917, en Seregno, Milán, Italia. Sus padres, Eduardo Borgonovo y Fiorina Borgonovo, procrearon tres hijos, a quienes educaron en la fe cristiana vivida intensamente en el hogar.

A los 24 años de edad inició el aspirantado salesiano en el Instituto para Misioneros Adultos, en Ivrea, Italia. Estuvo en el aspirantado del año 1938 hasta el 1941. Antes de entrar al aspirantado se desempeñaba como empleado en una fábrica de zapatos.

Primera experiencia salesiana

El 15 de agosto del año 1941 inició su experiencia de noviciado en Castelnuevo Don Bosco, Italia. Emitió sus primeros votos el 16 de agosto del año 1942. Sus estudios filosóficos los cursó en Foglizzo, Turín, Italia, del año 1942 al 1945. La experiencia de tirocinio la realizó del año 1945 al 1948, entre los muchachos del oratorio de Foglizzo. Sus votos perpetuos los emitió el día 30 de junio del año 1948, en Bollengo, Italia. Y sus estudios teológicos los realizó del año 1947 al 1951, en Bollengo, donde fue ordenado sacerdote el 1 de Julio de 1951.

Labor misionera

El día 25 de septiembre del año 1951, deja a Italia para dirigirse a su nueva tierra de misión. Con los PP. Ángel Oggionni y Enrique Mellano (compañeros de noviciado) toma en Génova un viejo barco de carga, con reducido número de pasajeros, dirigido a La Habana , Cuba, donde llega el 18 de octubre, después de un viaje largo y pesado.

Su vocación misionera le trajo hasta estas tierras caribeñas, realizando su primera labor pastoral en su querida Cuba, en el Oratorio Festivo de Camagüey, donde permaneció del año 1951 al 1958. En el 1958 fue destinado a la Víbora , Habana, como director del Colegio Don Bosco hasta el año1961.

Con el triunfo de la Revolución cubana se vio obligado a salir del país y fue destinado a Moca, República Dominicana como maestro de novicios, labor que desempeñó con mucha entrega y dedicación, obteniendo muy buenos frutos, del año 1961 al 1965.

Don Luis Ricceri, Rector Mayor de los salesianos lo nombró inspector de Las Antillas el día 18 de enero de 1966. Tomó posesión del cargo el día 24 de febrero del mismo año. Concluyó su período como inspector el día 7 de Julio del 1972. Posteriormente fue nombrado, el día 11 de Julio de 1972, director del aspirantado salesiano “Santo Domingo Savio” de Jarabacoa. Tomó posesión del cargo el día 15 de agosto del mismo año. Su período como director del aspirantado salesiano concluyó en el año 1976.

Del año 1976 al 1977 estuvo en Roma, Italia, realizando cursos de actualización en el área de la teología espiritual. A su regreso de Roma, Italia, fue nombrado director de la comunidad salesiana Sagrado Corazón de Jesús de Villa Juana, Santo Domingo y encargado de los prenovicios. El día 29 de julio de 1978 fue nombrado maestro de novicios y director del filosofado que se iniciaba en Villa Mella, Santo Domingo, cargo que desempeñó hasta el año 1981. En el 1981 cesó en sus funciones como director de la casa de formación de Villa Mella y continuó sólo como maestro de novicios hasta el 1982, año en el cual fue nombrado director de la casa salesiana Beato Miguel Rua, de Aibonito, Puerto Rico.

El año 1984 fue enviado a la comunidad salesiana de San Juan Bautista, Orocovis, Puerto Rico, en calidad de vicario del director y ecónomo de la obra, funciones que desempeño hasta el 1996. El mismo año fue destinado a la comunidad salesiana de San Antonio, Aguadilla, Puerto Rico, en calidad de ecónomo, hasta el 1997. Posteriormente sólo se desempeñó como vicario parroquial.

El año 2001 regresó a Aibonito por motivos de salud. Y en el año 2003, a causa del deterioro creciente de su salud, que estaba siendo afectada por el Alzheimer, fue destinado al Hogar de Ancianos “Divina Providencia” de San Juan, Puerto Rico donde permaneció hasta el día de su muerte.

Inspector de Las Antillas

El P.Mario  Borgonovo había sido elegido como Delegado al Capítulo General XIX, acompañando al Inspector, P. José González del Pino. Al término del servicio de éste fue escogido con general beneplácito como su sucesor al frente de la inspectoría.

Su período como superior coincidió con los años del posconcilio Vaticano II y con los años de renovación fuerte de la vida consagrada  y por ende de nuestra congregación. El hombre ideal para un tiempo tan difícil, pero tan rico. Logró conducir a la inspectoría, con su preparación y su sabiduría y  de una forma gradual, sana y profunda a ese cambio de época y a esa época de cambios.

Los nuevos enfoques y los nuevos puntos de vista en cuanto a vida religiosa, a los consejos evangélicos, al ejercicio sobre todo de la obediencia y de la autoridad  encontraron en él a la persona indicada. Enseñaba con las palabras y con el ejemplo el equilibrio justo sin extremismos.

Fue el Inspector del Capítulo General Especial y puso en un primer momento a la inspectoría en línea con lo que representaba esta renovación.

Se distinguió por un profundo amor a Don Bosco y a la Congregación   y por un trato lleno de calor humano hacia salesianos, familiares y destinatarios. Estaba convencido  de que el espíritu de familia debía estar presente en todos los ámbitos y actuó en consecuencia, convirtiéndose así en un abanderado de este elemento tan importante de la salesianidad.

Su trato como superior se distinguió por un profundo respeto hacia la persona humana, era delicado hasta el extremo, dedicado y detallista y hasta en los momentos de determinación y decisiones fuertes siempre respetó a todos.

No se complicaba la vida , ni complicaba la vida de los demás, aún sin claudicar de sus deberes de superior y de las exigencias propias de su cargo.

Cuidaba con esmero  la formación y la preparación cultural, pedagógica, teológica y salesiana de los hermanos. Entusiasmaba con el ejemplo y animaba la realización del carisma salesiano en el amplio espectro de sus frentes, aún sintiendo mucha simpatía y preferencia por el oratorio .

Una opción de su vida lo constituyó la paternidad y como inspector la vivió hasta las más altas realizaciones.

Su seis años como Inspector  marcaron la inspectoría, constituyéndose en punto de referencia para sus sucesores y para todos los salesianos.

Al término de su mandato dejó muy bien preparada y encaminada la inspectoría, apta para transitar por los senderos arduos de la renovación y de la fidelidad que requerían los nuevos tiempos.

Personalidad

Considero oportuno y justo resaltar algunos tópicos sobresalientes de la personalidad del P. Mario; para ello haré uso de los diversos y ricos testimonios que nos han llegado de los salesianos, demás miembros de la Familia Salesiana y de amigos de los salesianos y del mismo P. Mario, a través del correo electrónico, en ocasión de su sentido fallecimiento.

Se le ha definido como: Hombre de una sonrisa perenne, corazón grande, bondadoso, alegre, entusiasta, positivo, profundamente humano y radicalmente espiritual, comprensivo, cercano, disponible, paternal, gran sentido del humor, músico, gran consejero, un padre, amigo y salesiano fiel, un enamorado del oratorio, profunda devoción a María Auxiliadora y a Don Bosco, gran amor al Papa y a la Iglesia.

El Rector Mayor, Don Pascual Chávez al ofrecer a la Inspectoría sus condolencias por el fallecimiento del P. Mario resalta su calidad humana, su testimonio y su capacidad de inculturarse y de inculturar el carisma salesiano, afirma el Rector Mayor: “… fue una persona que tuve el privilegio de conocer, de tratar como verdadero hermano y amigo, y de admirarlo. Su vida fue todo un testimonio de inmensa calidad humana, de amor a Don Bosco, de inculturación del carisma en las Antillas (Cuba, República Dominicana, Puerto Rico)”.

Por otra parte el P. Ángel Soto, ex inspector, resalta del padre su calidad humana y su entrega pastoral, su amor al oratorio, el P. Soto se expresa en estos términos: “Sonrisa perenne, corazón grande, la bondad hecha hombre. Amó estas tierras antillanas (Cuba, República Dominicana y Puerto Rico) como su natal Seregno y dio lo mejor de  sí a su gente, a su pueblo, a sus hermanos y a sus hijos los salesianos. Su amor oratoriano, sus ponderados consejos, su respeto por las personas lo acompañaron toda la vida”.

De igual modo, el P. Juan Linares, ex inspector, afirma que le impresionaron en el P. Mario su corazón oratoriano, su alegría e ilusión: “…recibí del P. Mario una grandiosa impresión, sobre todo, por su alegría y su vida llena de ilusión… su aporte a nuestra Inspectoría ha sido una riqueza muy grande, tanto desde el testimonio personal como desde la misión que ha realizado. Sus consejos y orientaciones enriquecieron muy oportunamente mi vida y se lo agradezco de todo corazón. Si algo debo resaltar de manera especial en el P. Mario, es su corazón oratoriano”.

Afirma el P. Enrique Mellano que cuando era inspector recibía cartas del P. Mario donde nunca faltaba el consejo fraterno e iluminante: “No te olvides que el barco no es tuyo...confía en la oración”.

El P. Luis Rosario destaca en el P. Mario su capacidad y para incidir positivamente en los demás: “ Doy gracias al Señor por haber conocido y tratado de cerca al P. Mario Borgonovo, tanto en el noviciado, como en los años en que fue Inspector. Su forma de ser, profundamente humana y radicalmente espiritual, me tocó de tal forma que constituyó para mí un horizonte de referencia. Entre los salesianos que han marcado mi vida él tiene un lugar especial. Me enseñó a relativizar las cosas, a respetar y comprender a las personas, a darle su chispa de humor a la vida y a agarrarme de Dios en cualquier circunstancia. Cuando yo sea grande, quisiera ser como él” .

El P. Héctor Rodríguez nos habla desde Cuba destacando en el padre Mario su amor a la Eucaristía y a Cuba: “Yo estaba en la casa de la Víbora haciendo el año del noviciado cuando llegó él, procedente de República Dominicana. Lo primero que quiso hacer cuando se acomodó en la casa fue celebrar la misa, él solo, en la Iglesia... yo no pude evitar la tentación de observarle y ver  con qué emoción y piedad celebró aquella Eucaristía, cuántas veces tuvo que interrumpir las oraciones debido a las lágrimas y la emoción. Ese día me convencí de que la frase que tantas veces había oído decir sobre el amor de Don Mario a Cuba era cierta, su corazón siempre estuvo con nosotros, con su "Cubita la bella".

El P. Enrique Mellano, ex inspector, al referirse al P. Mario, dice: “...salesiano a carta cabal, que sentía y vivía la presencia de Dios, con grande confianza en la divina Providencia, lo que se hacía presente en algunas expresiones típicas suyas: “¡Qué bueno es Dios!” que repetía a menudo, y la otra: ¡Gesú tirami su!”. Además, una sincera y profunda devoción a María Auxiliadora y un amor grande a Don Bosco”.

Sor Luz Consuelo Estrella, ex inspectora de las salesianas, resalta del padre sus valores humanos y salesianos, afirma: “Para mí el P. Mario Borgonovo, fue un auténtico salesiano, hermano cálido, muy humano, de muchos detalles con las personas, profundo, capaz, espiritual y cercano”.

El P. Julio Soto, ex ecónomo inspectorial, resalta del padre sus inquietudes sociales y se expresa en estos términos: “Era un hombre con verdaderas inquietudes sociales y con conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia. Además de la formación de los novicios, se dedicó en Moca a la formación de verdaderos laicos católicos. Algunos de los que hoy son abogados de renombre, como Artagnán Pérez Méndez y Abigail Cruz Infante, pertenecen a la escuela del Padre Mario”.

La actual Coordinadora Inspectorial de los Cooperadores en la Inspectoría de Las Antillas, Lic. Gisela Mejía, resalta del padre su preocupación por los laicos y por la Familia Salesiana , así se expreso: “Los Cooperadores Salesianos tenemos mucho que agradecerle al P. Mario pues fue quien impulsó en nuestra inspectoría la nueva imagen del Cooperador retomando de la idea original de Don Bosco después del Capítulo General Especial. Se fue cambiando la idea de que el Cooperador era un bienhechor de la obra salesiana. Con el P. Mario inició la Asociación con los primeros grupos en Jarabacoa. Hemos perdido a un gran Salesiano. Todos nos unimos en un solo abrazo de dolor y de gratitud por todos los frutos de esta vocación tan especial”.

El ex salesiano Cipriano Briz resalta una variedad de aspectos de la personalidad del P. Mario, entre otros: “ Para mi fue una figura paterna. Lo recuerdo desde Arroyo Naranjo cuando venía de Camagüey con su risa alborotante, como de muchachón … Después compartí con él dos años como tirocinante en el Don Bosco . Me enseñó cómo aceptar a las diferentes personalidades, cómo estar consciente de su idiosincrasia , y cómo lidiar con ellas sin juzgarlas o sin tomarlas muy en serio, pero con respeto. Me trató como a un hijo pero con respeto. Era un padre para quien los hijos no eran una amenaza sino más bien motivo de orgullo. Quería que nos desarrolláramos . Lo hacía sin condescendencia, sino con cariño . A veces compartió conmigo sobre temas que otros superiores nunca tocaron conmigo. Me sentí querido, apreciado y respetado. Por respetado quiero decir que me aceptaba como era, me quería como era. Para un muchacho inexperto como yo, fue una grandísima experiencia. El P. Mario me enseño a querer a Don Bosco y a Maria Auxiliadora. Era un salesiano cabal. Quiso a Cuba como el más patriota. Lo mismo se puede decir del modo como quiso a la República. Dominicana. y a Puerto R ico”.

El ex salesiano y actual fiscal de Ponce, Puerto Rico, Waddy Mercado, se siente orgulloso por haber tenido al P. Mario como director espiritual y consejero, afirma el fiscal de Ponce: Cuando pasé la reválida de abogado, la primera persona que lo supo, después de mi padre fue el P. Mario. En ese momento me animó a que acuñara como sello notarial las figuras de don Bosco, María Auxiliadora y su Basílica al fondo, y que tomara la frase de santo Tomás de Aquino "Veritas Primum " como la rúbrica del sello notarial, lo cual hice con devoción. Hoy mi sello es ese mismo como lo quiso el padre Mario, y teniendo esas palabras de él en mi mente de que luchara siempre por la Verdad y la Justicia , y precisamente eso mismo pido a Dios todos los días antes de comenzar mis funciones diarias como fiscal”.

El P. Víctor Pichardo reconoce en el P. Mario: “...un gran salesiano, fiel a Don Bosco, amante del oratorio, entregado a la misión, siempre alegre y sobre todo, muy sencillo y acogedor.   Sé que Dios le ha llevado al mejor lugar preparado para él junto a Don Bosco. ! Imitemos algunas de sus muchas virtudes!”.

Agradecimiento a Dios

La vida de todo ser humano inicia y termina en el corazón de Dios. Por tal motivo, damos gracias a Dios por el regalo maravilloso de la vocación religiosa salesiana y sacerdotal del P. Mario a la Iglesia , a la Congregación y a la Inspectoría salesiana de Las Antillas.

Que los valores humanos, cristianos y salesianos que vivió nuestro querido P. Mario, puedan ser la mejor Palabra de Dios que hoy nos hable a todos, que sean el mejor legado para todos aquellos que por su trato cercano, amigable, paterno y humano hemos sido marcados de una manera significativa. Para que las nuevas generaciones de salesianos puedan tener en él un ejemplo de salesiano que entregó su vida a los jóvenes siendo fiel al Señor y a San Juan Bosco.

Que el testimonio de su vida nos impulse a continuar con mayor ardor el camino de santidad que nos propone el Señor, de tal manera, que podamos marcar con nuestro ejemplo de apóstoles la vida de muchos jóvenes y se constituyan en anunciadores del evangelio con el estilo salesiano.

¡Querido amigo! Intercede ante el Señor por todos los que marcaste con tu corazón de educador, de padre y de pastor para que, al igual que tú, seamos fieles a la vocación recibida. Intercede ante el Señor para que envíe muchas vocaciones religiosas y sacerdotales a la Iglesia y a la Congregación Salesiana. ¡Reposa en la paz del Padre e intercede por todos nosotros!.

Les saluda con afecto, su hermano y amigo,

P. José Pastor Ramírez

Inspector

Datos para el necrologio:

Sac. Mario Borgonovo Borgonovo. Nació en Seregno, Milán, Italia, el día 2 de diciembre de 1917. Murió en San Juan, Puerto Rico, el 25 de septiembre de 2005, a los 88 años de edad. Fue por seis años Inspector de Las Antillas.

 

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